Yo siempre estuve en busca de una calle...

Yo siempre estuve en busca de una calle, un parque, un abecedario donde pudiera encontrar mi verdadero nombre, una azotea, una llamada inesperada, un ticket para una función dramática pero sincera; un hogar.

Extraño los olores que me recordaban a mí mismo, el pequeño restaurante escondido donde solía ir para comer hamburguesas en la mesa más alejada, y que me sirvió para uno de los escenarios de mi primer libro, donde dos personas discutieron acerca de una cámara fotográfica y la importancia de las esquinas.

A veces solía imaginar que alguna muchachita de cabello y ojos oscuros, se acercaría a mí y preguntaría por el libro que tengo entre las manos, y hablaríamos tanto de estrellas y de otros tiempos... Ella me contaría cómo fue su vida antes de mí y yo le hablaría de mis sueños, de mis libros torpes que seguramente a ella no le gustarían... y yo, como un gran tonto, me enamoraría por eso.

Ah, mujercita gris, ¿acaso eres tú la que pasa por mi casa y saluda a mis perros? o ¿eres aquella que cruza la esquina cuando yo me alejo? Quizás ya nos hemos visto a los ojos, seguramente eras tú la que sonreía en un asiento que estaba pegado a una ventana. A lo mejor eres aquella persona que quiere escribirme sin atreverse, por miedo a ser rechazada. ¡¿Acaso no te he dicho que siempre serás bienvenida?!

Pero extraño la lluvia, y los juegos que inventaríamos a la hora del desayuno. Los puentes que visitaríamos, siempre tentados a lanzarnos juntos en algún momento. Y anhelo las observaciones que harías y que yo admiraría profundamente como si fueran el secreto del mundo. Y las peleas, los cuadros que colgarías, el jardín de estampas que crearías y las flores con las que adornaría tus cabellos.

¿Por qué no vienes esta noche? Verás, estoy extrañando el futuro... Te estoy diciendo que los viajes en el tiempo son posibles, ahora mismo podrías estar en este pasado donde te espero, donde he puesto un plato más en la mesa y donde he guardado las canciones más inéditas. 

Sospecho que cuando vengas, mi búsqueda habrá terminado. Algo me dice que eres la calle, el parque y el abecedario. Y que tus llamadas serán las más esperadas, que no necesitaré ya de tickets o estaciones perfectas. Que la soledad ya no será la máquina que me ayude a crear nuevos escenarios, sino la habitación donde almacene todos nuestros momentos.

Aunque sé que cuando vengas; no soleará, todo estará mal. No podré recibirte en una sola pieza, el viento no te dejará encender los ojos y arruinará tu peinado. No tendré nada para darte puesto que hasta los poemas, para ese entonces, ya hasta me habrán abandonado. Pero sé que serás tú porque no me dejarás atrás, porque mis sueños rotos te bastarán y porque ya no permitirás que tropiece más con los cordones de las veredas mientras vivo ese sueño fantástico de tenerte a mi lado...

Y entonces una lluvia y al fin un hogar.

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